Por Deyanira Esquivel
El día del futbol femenino sudamericano, viví, sentí y disfruté un gran jogo bonito entre brasileñas y mexicanas. La tarde del siete de marzo acudí al recinto de la cuidad más deportiva con el anhelo de ver un juego de categoría mundialista. Desde la previa había un “cielito lindo” y “¡ay, ay, ay!”, qué bonito el homenaje a la histórica jugadora Mónica Ocampo, ex seleccionada nacional y autora del mejor gol en la historia de los mundiales femeniles[1]. Me dio nostalgia verla en la cancha, la última vez que jugó en este estadio fue en la final del Clausura 2025, cuando levantó el trofeo de la Liga MX Femenil por primera vez con Pachuca.
A las 17 horas ya éramos más de 24 mil personas[2], solo vislumbraba camisetas tricolor, el tono azulcrema de las bancas quedó oculto para lucir el verde bandera, como la que ondeaban mujeres militares en el campo. La voz del estadio hizo los honores. El cuarteto de árbitras y las 22 futbolistas ya estaban atentas al mensaje de la embajadora Regína Martínez (la primera esquiadora mexicana de fondo en participar en unos JJOO): “el respeto y la libertad de todas las mujeres y niñas son un derecho, somos un equipo y juntas transformamos este sueño”.
Silencio. Vamos a escuchar himnos latinoamericanos. Con la mano cerca del corazón, las futbolistas brasileñas entonaron las letras del pueblo heroico:
“Ouviram do Ipiranga as margens plácidas.
De um povo heróico o brado retumbante.
E o sol da liberdade, em raios fúlgidos.
Brilhou no céu da pátria nesse instante…” [3]
– Primera estrofa del himno nacional de Brasil
Mexicanas al grito de gol
Las jugadoras mexicanas “al sonoro rugir del gol” cantaron el himno nacional. Desde el centro de la cancha la voz de Majo Aguilar (cantante mexicana) retumbó y al sentir los colores de la camiseta, en la última estrofa gritó: ¡VIVA MÉXICO!, con esa frase animó al público antes del silbatazo inicial.
El balón rodó y enseguida escuché las ovaciones para la “¡PORTERA, PORTERA, PORTERA!”, reconocí en Sthepanie una verdadera BARRERA. Este juego de palabras evidencia la táctica del equipo mexicano, el tradicional 4-2-3-1 les permitió defender durante setenta minutos. En cambio, las visitantes con el mismo esquema mostraron su potencial ofensivo en posición y remates desde el arranque del partido. Antes del minuto tres detuvieron la magia de Jaqueline Ovalle, México exigió la revisión y la árbitra señaló la pena máxima. Desde los once pasos, la capitana, Rebeca Bernal pateó, pero Leticia Lima, la guardiana brasileña, despejó el balón a la esquina derecha.
Este amistoso retó a la portería mexicana. Las verdeamarela insistieron, aunque el balón se quedaba en el travesaño, atrapado entre los guantes o se convertía en tiros de esquina. Evidentemente, la defensiva mexicana fue la más participativa durante los primeros 45’+4’. El grito de gol esperó hasta la mitad del segundo tiempo. Mientras tanto, entre olas y tambores oía las porras para México: “de la sierra morena, el cielito viene bajando”. Nuestros corazones se alegraron con la entrada al minuto 65 de la delantera Charlyn Corral, quien días antes había dominado el balón en la conferencia de prensa “mañanera” con la presidenta de México, y ahora, en su terreno de juego captó toda nuestra atención y ganó la ovación del público. Enseguida se notó su entrega, corrió y distribuyó el juego, pero la ofensiva estaba presente.
Pasados los setenta minutos, las oportunidades siguieron. Scarlett Camberos remató desde la línea del área, de inmediato reaccionó la portera brasileña para mandar el balón al tiro de esquina. Desde la zona izquierda, Charlyn alzó las manos, acomodó la pelota y lanzó un centro para sus compañeras, fue la “dama de hierro», Greta Espinoza, quien remató con la cabeza. La anotación fue pura felicidad, en las gradas y en la cancha brincamos de alegría. Hasta el 75’ gritamos ¡GOL!
El resto del partido se jugó entre cambios del equipo local y el visitante. 90’+6’, silbatazo final. “¡Ay, ay, ay!, canta y no llores”, qué bonita “nochebuena” viví en este estadio. Sentí la vibra mundialista mientras disfrutamos la tercera victoria de la selección nacional femenil de México ante Brasil. Fue un sueño ganar de local, ahora, el equipo tricolor seguirá su preparación rumbo a las eliminatorias del mundial Brasil 2027, la novena copa femenina, será la primera en jugarse en Sudamérica. Si México consigue calificar (desde Canadá 2015 no juega un mundial), será otro jogo bonito que nos alegrará los corazones.
[1] En la Copa Mundial de Alemania 2011, en el juego de fase de grupos entre México vs Inglaterra (1-1), Mónica Ocampo sorprendió con un remate de media distancia que entró al ángulo superior derecho de la portería.
[2] El registro oficial de asistencia fue de 24,876 presentes.
[3] “Oyeron de Ipiranga los márgenes plácidos
de un pueblo heroico el grito retumbante,
Y el sol de la libertad, en rayos fúlgidos,
brilló en el cielo de la patria en ese instante”.
