Por Itzel Rivera
De niña crecí viendo Súper Campeones (serie de anime japonesa), recuerdo que se me quedó grabada la temporada en la que el personaje principal lucha por ganarse un lugar en el “FC Cataluña”. Años después descubrí que ese equipo estaba inspirado en el FC Barcelona. Me interesé por su historia, conocí su filosofía y su vínculo con la cultura catalana. Empecé a seguir sus partidos, a conocer a sus jugadoras y jugadores y a aprender sobre su centro de formación, la Masía, un espacio que busca potenciar el desarrollo intelectual, personal y social de niñas, niños y adolescentes. Así fue como me acerqué al club y con el tiempo, me volví culé.
A pesar de llevar más de 20 años siendo culé, nunca había tenido la oportunidad de ver al equipo en vivo, ni al varonil, ni al femenil. Por eso, cuando se anunció que el Barcelona femenil vendría a México con el Camp3onas Tour, no lo dudé, yo tenía que estar ahí.
Este tour, no fueron solo dos partidos, fue la continuidad de un proyecto que acerca a los clubes más importantes del mundo a aficiones que pocas veces tenemos acceso a ellos. La respuesta que el tour tuvo, es la muestra de que el futbol femenil tiene una identidad muy fuerte. También, habla de la fuerza que está tomando el futbol de mujeres y de cuanto necesitamos más iniciativas así.
Llegó el día, el pasado domingo 24 de agosto, el estadio Ciudad de los Deportes lucía imponente. Fue muy bonito ver a familias completas, niños con playeras blaugranas y amarillas que tenían el nombre de las jugadoras. Pancartas, banderas, el ambiente fue espectacular. No había abucheos, solo euforia y alegría.
Para mí, fue algo único ver a las futbolistas calentar tan cerca. Gritar un gol del equipo que amo, y corear a todo pulmón un. ¡Barça, Barça, Barça! sencillamente no tiene precio. Sentirme parte de algo que solo había visto por televisión fue realmente especial.
Ya en la cancha, el Barça mostró su sello. Era claro que habría rotaciones, pero el juego no defraudó. En el primer tiempo Claudia Pina abrió el marcador y en el segundo tanto fue Salma Paralluelo la que puso el 2-0. Pero el América nunca bajó los brazos, plantó cara, luchó, presionó. No fue un rival pasivo; lo intentó, empujó. Me gustó ver cómo buscaban espacios, cómo se atrevían a ir al frente ante uno de los mejores equipos del mundo. Ese espíritu es lo que mantiene viva a la Liga MX Femenil. Incluso el palo les negó un gol antes de que finalmente Scarlett Camberos anotara al minuto 79. Fue un 2-1 que reflejó intensidad y respeto entre dos grandes clubes referentes del futbol femenil.
Importante mencionar a las jugadoras blaugranas que ahora forman parte de la Liga MX. Sandra Paños (portera), referente y campeona con el Barça, y Bruna Vilamala (delantera), un talento joven que en México ya pisa fuerte, tiene toda la garra, talento y ganas. Verlas medirse ante sus excompañeras añadió nostalgia: trayectorias que cruzan océanos y que reflejan lo mucho que ha crecido el intercambio en el futbol femenil.
El ímpetu del futbol femenil
El contexto femenil es alentador. Por una parte, España vive un momento dorado tras coronarse campeona del mundo en el mundial pasado y con clubes que dominan Europa (como el FC Barcelona). En México, la Liga MX sigue en crecimiento, y aunque nos falta mucho, es muy importante reconocer el avance que en estos ocho años se ha logrado. Aunque siempre he visto futbol, apenas hace año y medio me sumergí en el femenil mexicano. Veo el ímpetu, el esfuerzo y las ganas de cada jugadora, además de la pasión de la afición. Contrastantemente también veo que los partidos carecen de difusión. Y, este partido amistoso reafirma mi convicción: hay talento, hay afición, solo falta más inversión y visibilidad.
Claro, queda camino por recorrer. La cobertura mediática sigue siendo desigual; algunos juegos aún quedan fuera de la conversación nacional y en horarios que se vuelven complicados. Se necesitan estructuras sólidas en fuerzas básicas y contar las historias completas de las futbolistas, no solo cuando hay récords. Pero partidos como este son prueba de que el interés está ahí y que la afición responde cuando se le da la oportunidad (se registró una asistencia de 25,165 personas) .
Salí del estadio con el corazón acelerado. Había visto a mi Barça, gritado sus goles, sentido el orgullo de compartir con miles de personas esta hermosa pasión. Lo más emocionante es que estamos viviendo otra época del futbol. Hoy existen mujeres que son referentes reales, ídolas que inspiran. Niñas y niños que sueñan con jugar como Alexia Putellas, y eso es hermoso porque normaliza, por fin, que el talento no tiene género. Cada vez más niñas se imaginan en una cancha, se atreven a decir “yo también quiero estar ahí”, y estos proyectos despiertan conversaciones nuevas en casa, en la escuela y en los medios: el futbol es de todos.
De este partido me llevé una certeza: el futbol femenil en México ya no es promesa ni lejanía; es presente, es comunidad, es futuro que se construye hoy.
¡Visca el Barça! ¡Visca Cataluña! ¡Y viva el futbol femenil!
