Artículo Colectivo

El verano del 2025 en el hemisferio norte, trajo consigo la Eurocopa femenina de futbol la cual llevó por lema: “la cúmbre de las emociones”, y es que este torneo deportivo se disputó justo ahí, en medio de los Alpes suizos y en definitiva hizo honor a su nombre provocando entre quienes lo vivimos, microinfartos al miocardio así como, sonrisas, entusiasmo y mucha inspiración. En Letras y goles: mujeres escribiendo, nos dimos a la tarea de recuperar por escrito las memorias de aquellas aficionadas que, como nosotras, vibraron alrededor del mundo viendo estos partidos. Con mucha sorpresa, agradecimos al algoritmo habernos permitido llegar lejos con el llamado, ya que en esta recopilación podrás encontrar los escritos de dos mujeres que vivieron la Euro desde la tribuna, así como la memoria de periodistas de México y Guatemala.

Agradecemos infinitamente a todas las escritoras que confiaron en nuestra primera convocatoria abierta para participar. Así, además de estar creando contenido que jamás la IA podrá realizar, también sin duda ganamos todas, como dice Ana P. Mejía, sabiéndonos acompañadas por la otra, porque en definitiva ni las aficionadas a las que nos gusta el futbol femenil ni las futbolistas estamos solas, somos muchas disfrutando las mieles de este deporte y en muchas latitudes. Te invitamos a emprender el viaje de la Euro escrita por mujeres, que lo disfrutes.

-Fer.pez

Ganamos Todas
Ana P. Mejía

Si gana una, ganamos todas es una afirmación feminista particularmente visible en el deporte femenil. Cada victoria repercute en más que solo el equipo campeón. En este caso, en la Euro 2025, varias de las mejores selecciones del mundo se enfrentaron para finalmente ver a las Lionesses de Inglaterra coronarse bicampeonas. 

Sí, España perdió el título, pero este año lograron lo que nunca antes: llegar a la final de este torneo. Suiza —anfitrionas, eliminadas a su vez por “La Roja”—, vivió un boom de futbol femenil con récords de asistencia. Así, podría nombrar los triunfos de cada selección participante. Cuando gana una, ganamos todas. 

¿Y tú Ana, qué ganas de esto? Buena pregunta, la respuesta es todo. Mientras más crece el futbol femenil, más espacios se abren para que mujeres como yo podamos trabajar profesionalmente en lo que nos apasiona, en mi caso el periodismo deportivo. Pero además se crean comunidades donde compartir el futbol es el punto de encuentro que desencadena vivencias dentro y fuera de la cancha. 

La Euro 2025 nos puso, como cada gran torneo internacional, un nuevo estándar. Nuevos récords que romper, más público que atraer, nuevas jugadoras que admirar y también nuevas luchas que enfrentar, pero al final, en la Euro 2025 ganamos todas.

Ana P. Mejía (México). Busca contar las historias detrás del deporte, particularmente del futbol y la F1. Siempre con perspectiva de género y enfoque especial en la presencia de las mujeres en todos los ámbitos del deporte. @anamejia97 en Twitter (X)

Desde mi trinchera chapina
AnaLuisa Quiñones

Desde esta pequeña trinchera hecha de teclas y plástico, envío mi catarsis después de soñar con la Eurocopa Femenina 2025. 

Nos regaló mucho más que goles y fútbol de calidad. Nos mostró cómo se ve el compromiso real con el deporte femenino: estadios llenos, transmisiones estelares, cobertura global, narradoras y comentaristas bilingües expertas. Un espectáculo que no compite con el masculino, sino que brilla por su valor propio. Ahí mismo vimos o p o r t u n i d a d e s.

Desde Guatemala, observamos con admiración la Euro desde un escenario de estancamiento. Aquí aún luchamos por educación física y canchas dignas, importancia de fuerzas básicas, espacios en medios de comunicación y apoyo institucional. Lo que allá es política pública y prioridad deportiva para la mujer, aquí sigue dependiendo de voluntades aisladas que poco a poco se vuelven redes de sororidad, que camina a paso de lucha de género en un país machista y tercermundista.

Mientras Europa y México avanzan a paso firme, Guatemala y Centroamérica aún están en la banca. Pero la Euro nos recordó que sí es posible. Que el talento no basta sin inversión. Que las jugadoras merecen escenarios justos.

¡Hey!, el reflejo duele, pero hay que usarlo a nuestro favor para inspirar y seguir construyendo una experiencia propia, digna y sostenible para ellas, nosotras y las otras. El fútbol femenino merece ser tomado en serio, tanto allá como acá.

Me quedo con la frase de Nathy Peluso de su canción ¨Aprender a amar¨, ¨Todas queremos la revolución, ¿pero quién le dedica un momento? ¡Venite entonces desde donde estés, y unite a esta revolución, cualquier trinchera es bienvenida!

Analuisa Quiñones (Guatemala). Periodista de profesión, deportista por pasión y activista de los deportes femeninos. Construir un legado para los medios de comunicación con la narrativa correcta es hacer visible el respeto que se merecen las mujeres en el deporte. IG: @lacapitanagt 

Del sueño a la realidad: viaje itinerante e inmersión en un torneo de futbol femenino
Allison Castano

En 2023, me enteré de que Suiza, mi país de nacimiento y residencia, organizaría la Eurocopa Femenina 2025. La noticia me llenó de euforia y entusiasmo. Sin embargo, después de esa primera alegría, me invadieron muchas dudas. Jugué en un club de Ginebra en mi juventud, y conocí de cerca las limitaciones del desarrollo del fútbol femenino en Suiza. A diferencia del masculino, no tenía la misma visibilidad ni apoyo. Me preocupaba que los estadios quedaran vacíos, que la afición no respondiera como estas jugadoras merecían. Pero aún quedaban dos años para invertir en el proyecto.

Con la llegada del torneo, todo empezó a cambiar. Las ciudades se llenaron de ambiente futbolero: carteles publicitarios con las selecciones, banderas en calles y puentes, tranvías decorados, balones gigantes en puntos clave, y zonas de aficionados con pantallas gigantes.

Recordé la Euro masculina de Suiza y Austria de 2008, que viví con 11 años en las fanzones. Esta vez, con más independencia y recursos, pude regalarme otra experiencia: asistí a todos los partidos de España y a dos de Suiza. Me sumergí completamente en el torneo. Comenzaba el día viendo entrevistas, vídeos promocionales o análisis de partidos. Viví cada momento con intensidad. Recorrí muchos kilómetros, ya sea caminando o en tren, impulsada por una pasión inquebrantable. Fue la primera vez que participé en fan walks: asistí a cuatro con aficionadxs españolxs. Fue una experiencia inolvidable. Ver a niñxs con camisetas de sus ídolas, cantando y gritando con entusiasmo, me llenó de emoción. 

En Berna, presencié la fan walk suiza desde otra perspectiva. Ver esa marea humana de rojo avanzando por el puente y entrando al estadio me dejó sin palabras. Fue entonces cuando recordé mis miedos del 2023, y me sentí feliz de haberme equivocado. Las jugadoras, su entrega y su amor por la camiseta merecían ese apoyo masivo.

Ahora solo espero que ese impulso se mantenga. Que Suiza siga apoyando a su selección femenina, que más personas acudan a los estadios, y que se invierta con seriedad en la liga nacional. Las jugadoras necesitan y merecen visibilidad, recursos y respeto.

Al inicio del torneo, pude entregar una carta a Alexia Putellas, agradeciendo a toda su generación por ser un ejemplo para niñas dentro y fuera del campo. Por ayudarnos a las adultas a reconciliarnos con las jóvenes jugadoras que alguna vez fuimos. Tras la final, escribí a unas amigas y les conté que, pese a la derrota, había vivido un mes único. Me reconcilié y reconecté con la niña que fui, que jugaba al fútbol frente a su casa ignorando las críticas y miradas ajenas. Fui sola a los partidos, pero con el corazón lleno. Fue uno de los regalos más bonitos que me hice a mí misma.

Allison Castano. Nací en Suiza, de madre peruana y padre español. De niña, seguí el futbol masculino español, pero de adolescente, como jugadora amateur, descubrí el femenino: primero me atrajo la selección de EE. UU. y luego me fascinó la de España.

9600 kilómetros de ida… 
Deyanira Esquivel

En México y en el mundo, los domingos al mediodía son de futbol. 27 de julio de 2025: Estadio Olímpico Universitario y St. Jakob-Park de Basilea. Jornada 3 y final Europea Femenil. Pumas vs Necaxa e Inglaterra vs España.

Desde Ciudad Universitaria vivimos la tercera hazaña inglesa: empate antes del 90’, tiempos extras y penaltis. En las gradas me encontré con la afición que alienta a las mujeres “que hacen el futbol que yo soñé”. Una mujer de jersey morada compartió conmigo el nerviosismo del quinto penal. Fuimos dos fanáticas, entre 2,674 presentes en el Olímpico,  que vieron desde un celular el salto de Cloe Kelly, a 110k/h, el cobro más rápido y veloz de la temporada ¡lo gritamos en un estadio! El gol del bicampeonato europeo, que le dió la victoria a la selección inglesa, lo celebramos cuando el marcador de las Pumas y Centellas estaba en ceros. Fue la anotación que en 45 minutos de juego esperaban mis amistades de formación deportiva sentadas en planta baja y las mujeres conectadas en otras latitudes.  Desde un chat, compartimos la pasión y seguimos la emoción del juego mexicano y europeo.  Minuto a minuto reaccionamos a la versatilidad del partido. La marejada, con ternura, nos narró el 3-1 en penales. Cada conversación con ellas me recuerda que “otra afición es posible y existe”, por eso, al medio tiempo, les mostré los parabéns de México para Europa: ¡FELICIDADES!, escribieron en la pantalla olímpica.

Los minutos restantes del segundo tiempo enmarcaron la segunda victoria en casa para las universitarias, al 76’, Silvana Flores entró al área y eclipsó a la guardiana de las Centellas. Al 90+5’ escuchamos el silbatazo final. Ganó la afición Puma, las jugadoras inglesas y las futbolistas del pedregal que vinimos a ver y se quedaron con el triunfo del domingo de balompié. 

Deyanira Esquivel (México). Comunicóloga. Vivo, siento, disfruto estar entre libros u aconteceres deportivos. Desde muy lejano emprendo el vuelo si significa tanto para mi. En la vida y en la cancha: siempre Rayada y Puma por lealtad. IG @deya.esk

Reflexiones sueltas de la Euro Femenil 2025
Claudia Olmedo

Me tocó ver los cuartos de final de la Euro Femenil 2025 en la tele, porque no alcancé boletos en el Letzigrund. Me levanto con sueño por la desvelada, gracias al tiempo extra y los penales. Pienso en cómo fallaron tantos, y vislumbro un día donde eso me va a estar rebotando en la cabeza. El único boleto que logré comprar en este torneo fue para el partido de fase de grupo entre los Países Bajos e Inglaterra, reflexiono en el privilegio de ver en vivo dos goles firmados por Lauren James, la misma que falló el primer penal inglés anoche.

Hoy tengo planeado ir con un grupo de amigos a ver el España-Suiza en el fanzone; aún no sé que voy a terminar en un pub, de pie y sudando, porque parte de la gente que no cupo en el fanzone, repleto, terminó allí.

El futbol femenil es una locura. Y me surge la pregunta: ¿por qué en todos los deportes, menos en el futbol masculino, se acompaña al deporte con el género? En mis círculos solemos decir voleibol varonil, clavados femenil, 100 metros varonil y salto de altura femenil. Elijo en ese momento hacer siempre la precisión cuando hable de futbol varonil; quizá quitarle la obviedad a la palabra ayude a diversificar su significado.

Me acuerdo que hace unos días, mientras mareas enormes de porras alemanas y suecas desfilaban hacia el estadio, una mujer comentó en la mesa donde tomábamos algo —porque tampoco conseguimos boleto ese día— que casi nadie ve futbol femenil. Lo hizo levantando la voz, porque la porra alemana rugía fuerte. Pienso lo difícil que es discutir con negacionistas de lo evidente. Mucha gente ve futbol femenil. Solo en la BBC, 12.2 millones de personas vieron la final de esta Euro.

Este torneo me dejó convencida de que, en este mundo resquebrajado, el futbol femenil es un oasis de esperanza. Al futbol femenil le aplauden desde la tribuna muchos simbolismos: niños idolatrando mujeres, quizá una generación que no va a utilizar lo femenino como insulto; grupos de animación que no se agarran a golpes. Le aplaude la añoranza, también, de muchas mujeres que van a presenciar lo que hace 15 años no estuvo disponible para ellas; y le aplaude la expectativa, de todas las niñas que hoy pueden elegir. Un futbol diferente, sí, por lo que suele no ser: ni violento, ni rapaz, ni homofóbico; una utopía, donde el niño que se sentó junto a mí en aquel partido quiere ser como Chloe Kelly y la niña a su lado está segura de que va a ser como Daphne van Domselaar.

Claudia lleva años trabajando cerca del balón aunque nunca fue futbolista. Su deporte fue -y es- el atletismo, pero su afición pambolera es por el Toluca Varonil y se le divide el corazón entre las Diablas y Tigres Femenil. De Toluca, pero viviendo en todos lados. IG: @clau_olmedo


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